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sábado, 13 de octubre de 2007

Un flamenquín de otoño. ("Blog Action Day")

¡No llego! ¿Puedes retrasarlo todo quince minutos? ¿Recoges al niño de la "guarde"? ¡No llego!


¡Alguien me ha tenido que robar un cuarto de hora del reloj! ¡No puede ser otra cosa! (¿Los Hombres de Gris?)

Esta es nuestra dichosa forma de ¿vida? Prisas y más prisas, de forma que es muy complicado no acabar en la "gran superficie" de turno haciendo las compras que antes se hacían en las tiendas del barrio dónde vives o junto al trabajo.
Ahora lo compramos todo convenientemente envasado, pesado y con su precio puesto para "ahorrar" tiempo. Tiempo que después tiraremos a la basura junto a los envases que convenientemente hemos adquirido junto con las manzanas, melocotones y filetes de cerdo. Hablando de filetes de cerdo... en la entrada anterior (Un atasco y ...) hice referencia al "flamenquín". Término que designa un plato cada vez más conocido fuera de estos lares.
En definitiva se trata de un rollo de carne relleno de jamón, "emborrizado" y frito. Existen innumerables recetas para preparar el "auténtico
En definitiva se trata de un rollo de carne relleno de jamón, "emborrizado" y frito. Existen innumerables recetas para preparar el "auténtico flamenquín cordobés", casi todas dan como resultado un plato rico y fácil de comer.
¿El "auténtico"? No sé cual será. Pero os voy a contar cómo me gusta a mí prepararlo.

Pídele a tu carnicero (olvídate del "hiper") unos filetes de cerdo tiernos y, que te los haga muy finitos (por estas tierras un cochino de las dehesas del Valle de los Pedroches, criado en explotaciones extensivas, suele ser sinónimo de una muy buena calidad) (Unos filetes de jamón, magro de los cuartos traseros, puede ser una buena elección).
Vas a necesitar también unas lonchas finitas de jamón serrano (que sea bueno, sin mucho tocino. No es necesario un jamón ibérico de bellota, ni mucho menos).
Prepara una mezcla de vino blanco (un Montilla-Moriles, sería lo ideal), unos ajos enteros pero rotos (un golpe con la hoja del cuchillo basta) y unas ramas de perejil. Sumerge en este "adobo" los filetes durante una media hora. Escúrrelos y sécalos.

Sobre ellos se dispone el jamón y se enrolla el filete haciendo un rollo (ha de quedar apretado). El rollo se enharina, y se pasa dos veces por huevo batido y pan rallado. Se reservan durante una hora u hora y media en el frigorífico. Después se fríen en abundante aceite de oliva, no excesivamente caliente, hasta que estén bien dorados por fuera (por dentro la carne macerada se hace enseguida y el jamón la impregna de su sabor). Se suelen acompañar de patatas y pimientos fritos y un poco de mahonesa.

Al respecto del acompañamiento, en esta época del año me gusta acompañarlos de una ensalada preparada con dos productos otoñales: unas rodajas finitas de melocotón de Calanda sobre el que se dispone unas setas, del lugar, ligeramente salteadas con ajo en aceite de oliva.
Con todo dispuesto en el plato, el plato en la mesa, y nosotros frente al plato, cortando, lentamente, rodajas de flamenquín...
Hasta otra.


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