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domingo, 27 de enero de 2013

Y fluye la vida, como el agua.

Laberinto.
"Nathanael se maravillaba de que aquellas gentes, de las que nada sabía un mes atrás, ocuparan ahora tanto lugar en su vida, hasta el día en que salieran de ella, (...) ¿Por qué éstos y no otros? Todo sucedía en la vida como si, por un  camino que no conduce a ninguna parte, fuera uno tropezando sucesivamente con diversos grupos de viajeros, ignorantes ellos también de su objetivo, y con los que uno se cruzara por un espacio de tiempo tan corto como un abrir y cerrar de ojos. Otros, al contrario, nos acompañan por el camino durante más tiempo, para terminar desapareciendo sin razón alguna a la vuelta del próximo recodo, volatilizándose como si de sombras se tratara. No era fácil entender por qué esas gentes se imponían a nuestra mente, ocupaban nuestra imaginación y, en ocasiones, podían incluso devorarnos el corazón, antes de revelarse como lo que eran: unos fantasmas. Por su parte, puede que pensaran lo mismo de nosotros, a suponer que fuesen capaces de pensar algo. Todo aquello pertenecía al mundo de la fantasmagoría y del ensueño."
(Como el agua que fluye - Marguerite Yourcenar)

2 comentarios :

Paco Muñoz dijo...

Precioso un buen texto para despertar.
Saludos.

José Javier Navas dijo...

Gracias Paco.