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domingo, 10 de junio de 2012

"Lucha obrera educativa": nota en un periódico.

En tiempos como estos en los que no se sabe muy bien hacia dónde vamos, conviene, es necesario, revisar lugares de la memoria que nos recuerden de dónde venimos. Qué al fin y al cabo es lo que tenemos.
Entre eurocopas y rescate, cosas importantes para un sábado, en el rincón de Cañero, (El Día de Córdoba) leo unas palabras que me hacen revisitar esos lugares de la memoria. En este caso, lugares que para nada tengo olvidados.


"El Averroes". Así se le denominaba entonces, cuando yo estudié en él, porque yo estudié en la Pública. Y tenía el mismo problema que puede tener ahora, a pesar del paso del tiempo. Habiendo cambiado algunas cosas.
"El Averroes", un instituto público, en lo que antes era, y ahora algo menos, una zona marginal casi a las afueras de la capital. Una zona en la que en los años 70 se convivía con la miseria, la discriminación, la droga, la falta de escolarización, los trabajos precarios. Un barrio olvidado de casi todas las manos.
"El Averroes" el Instituto del Cerro. Mi Instituto, Mi Barrio, en él nací y en él me educaron. 
Paco, Juan, Marisa, Lola, Katy, María, Antonio,José Antonio, Rafa, María Jesús, Esteban, Pilar, Pepe... y tantos otros. Profesores y profesoras, con vocación y devoción por su trabajo. Por hacer de aquellos adolescente, personas con criterio.
¡Pobrecitos aquellos que venían de otras zonas e institutos a aprobar cursos! ¡No bastaba con clavar los codos y recitar temarios, que también! Había que engrasar neuronas, había que leer. ¿Qué es esa "modernidad" de la educación transversal? Lo que hacíamos en "El Averroes".
Profesores y profesoras, que más allá de sus horarios laborales, nos enseñaron a movernos en un escenario, a revelar nuestras propias fotografías, a maquetar un periódico, a dudar, a corroborar datos, a buscarlos. A amar el arte, con pasión (tengo viva en mi memoria la primer vez que acompañé a Antonio Gracia, el maestro, a una de sus exposiciones en Córdoba. Ver aquella escultura, y que sin querer, salte una lágrima de los ojos. "Por las que yo echo cuando veo tus dibujos" me dijo, arreandome un cogotazo.)
Nos enseñaron a hacer partícipe al barrio de lo que allí dentro bullía. A integrar, a sumar. a empujar, a que nadie se quedase en el camino.
¿Cómo agradecerles todo aquello, que no iba en nómina, esa que ahora recortan?
Y esa era, ha sido y será, esperemos, la línea de trabajo, de un centro modelo, para mí, y espero que para muchos otros que visiten, con honestidad esos rincones de la memoria.
Desde aquí, un pequeño homenaje de agradecimiento a los que aún están y a los que se fueron. Creo que ellos y ellas saben de mi cariño y respeto, tanto por sus personas como por su labor, porque a lo largo de los años, no ha faltado un cafelito juntos, ya no como profesor y alumno, sino como viejos conocidos.
Gracias.



2 comentarios :

Paco Muñoz dijo...

Emotivo homenaje a unos profesionales que trabajaron por la cultura de los demás. El sábado durante una especie de atraco actual, que se llama boda, sobre todo cuando no es cercana, comentamos sobre el colegio de mis hijos, también público, Juan de mena, y salieron a relucir muchos de esos anónimos vocacionales, que siempre me recordaban a aquellos de la II República que se empeñaron en dotar a la población de conocimientos, para que fueran personas libres, y que por ello perdieron su vida muchos. También salieron aquellos advenedizos, materialistas, para los que la sagrada profesión de enseñar, era un acto mercantilista puro y duro. Que los había, lo que pasa es que eran una minoría.
Para los buenos, para los que dejan recuerdo mi adhesión a ese homenaje, la "gloria" y para los malos el "infierno" -recuerdo bueno o malo, que es mi concepto de gloria e infierno para explicar el de los cristianos-.
Yo no tuve nada más que dos maestros, mi padre primero y después D. Enrique Rodríguez Castro, después de ellos, desde los nueve años, el mundo del trabajo y afortunadamente hasta ahora.
Un abrazo.

José Javier Navas dijo...

Paco, gracias.
Se te agradece, ya no sólo el pasar por aquí, sino el tomarte el tiempo de dedicar unas palabras.
Un abrazo.